Un regaño justo a tiempo

Un regaño justo a tiempo en los niños

Un regaño justo a tiempo en los niños es importante en el momento de educar, cada día se convierte en una tarea más compleja, por eso es importante saber cuándo debes hacer un regaño e imponer un castigo.

Muchos padres pensamos que permitir a nuestros hijos expresarse libremente hace parte de su libre desarrollo y omitimos que dicho comportamiento no solo puede afectar o molestar a las demás personas, sino que también puede generar un problema de prácticas permisivas que nosotros como padres no identificamos como consecuencias negativas por no corregir a tiempo la conducta de nuestros hijos.

Hacer una corrección a los comportamientos negativos de nuestros hijos puede variar según su edad, porque los intereses de los niños cambian y la capacidad de entender las secuelas de sus actos es mayor. Levantar el tono de la voz en exceso o golpear no es correcto en cualquier edad, los padres somos su ejemplo a seguir y si ven cualquiera de estas acciones, e
llos lo adoptaran como parte normal del aprendizaje.

Según la psicóloga española Mireia Navarro los padres debemos implementar castigos efectivos.

A la hora de castigar a los niños debemos tener en cuenta:

  • El castigo debe ser de acuerdo a su edad. Antes de los dos años de edad no se debe usar ningún tipo de castigo. Después de los dos años cumplidos, podemos quitarle algo que le guste mucho (su juguete preferido) o sentarlo en una silla a pensar.
  • El castigo debe ser inmediato a la conducta negativa.
  • Debes explicarle el castigo con claridad y ser breve, no más de 10 palabras.
  • El castigo debe ser educativo, debe dejarle alguna enseñanza.
  • El castigo debe ser proporcional a la conducta cometida. Incumplir una orden no es equivalente a un castigo por un mes, es exagerado.
  • Mantenerse firme en el castigo, es un error echarse para atrás, por eso es recomendable imponer castigos fáciles de cumplir.
  • Si estás muy enojado nunca debes asignar un castigo.
  • La duración del castigo debe ser corto, en niños pequeños no debe durar más de dos días y en niños mayores máximo siete días.