La llegada de mi sobrino

La llegada de mi sobrino

Antes de ser tía fui mamá y aunque se demoró mucho tiempo en llegar mi sobrino, llegó en un buen momento de nuestras vidas, pues mi hija para ese entonces ya tenía 6 años y ya necesitaba con urgencia una compañía y aunque no lo vemos con frecuencia, cada vez que podemos nos reunimos y pues la verdad es que los hijos hacen que las familias compartan y se unan más.

La llegada de mi sobrino a nuestras vidas

Mi sobrino nació hace ya casi tres años, aún recuerdo la cara de mi hija cuando fue a verlo por primera vez, le parecía mentira que tuviera entre sus brazos a ese hombrecito que ahora hace parte de nuestras vidas.

Cuando nene nació se parecía al abuelo paterno, luego se empezó a parecer a mi hermano menor y al papá, porque tiene los ojos grandes, es crespo y flaco y así eran mis dos hermanos cuando estaban pequeños y dicen que se parece a mí en las manos, porque tiene los dedos largos y si, puede ser, así como los niños pueden tener rasgos de sus padres, así mismo pueden tener fisonomías de sus bisabuelos, abuelos y tíos, por ejemplo, mi hija tiene los mismos lunares que tiene mi hermana en el parpado inferior y más bien, poco se parece a mí.

El segundo cumpleaños de mi sobrino

Mi sobrino y no porque sea el mío, es único, yo nunca había visto que un niño se divirtiera tanto en su fiesta de cumpleaños. Cuando mi nene cumplió dos años, él realmente estaba preparado para la celebración, supo qué hacer en cada momento de su fiesta, recibir los invitados, apagar las dos velas de su ponqué, posar perfectamente para las fotos, sacar a bailar a las niñas, bailar sólo como si hubiera preparado su propia coreografía para sorprender a los invitados y al final abrir los regalos y poner a un lado su preferidos “los juguetes”. Ciertamente mi sobrino tuvo toda la actitud o mi cuñada lo entrenó muy bien para que todo saliera como nadie se lo hubiera imaginado, para mi fueron las dos cosas y le adiciono el comportamiento de un niño feliz que por instinto sabe que hay que celebrar la vida y ese día nos dio una lección a todos los que hicimos parte de su fiesta.

Por el momento, los niños de la familia son mi hija y mi sobrino, aún no sabemos si vendrán más hijos o más sobrinos, pero en nuestro caso, mi nene llegó a nuestras vidas para hacerle compañía a mi hija y aunque se llevan 6 años de diferencia, cuando se encuentran, juegan, se abrazan, comparten, cantan, bailan y como mi hija es la mayor, le enseña y lo corrige.