bilirrubina en los bebés

Ictericia por incompatibilidad sanguínea

Esperé 9 meses para tenerla entre mis brazos, solo habíamos compartido un día y una noche, pero un diagnóstico de Ictericia por incompatibilidad sanguínea nos separó por primera vez. No lo podía creer, tenía que regresar a casa sin mi bebé, me informaron que se tenía que quedar hospitalizada en la unidad de recién nacidos.

La ictericia en los bebés ocurre cuando la piel y la parte blanca de los ojos tienen un color amarillento, esta es causada por una acumulación de bilirrubina en la sangre y es muy común en los bebés recién nacidos, suele aparecer en los primeros días de nacimiento y en la mayoría de niños es muy leve y pasa rápidamente, pero si los médicos detectan que la ictericia es grave se debe realizar un tratamiento de emergencia, de lo contrario tu bebé puede sufrir un daño cerebral.

A mi bebé le diagnosticaron ictericia por incompatibilidad sanguínea y estas incompatibilidades pueden dar lugar a una descomposición más rápida de los glóbulos rojos, yo soy O+ y mi bebé extrañamente B+, este tipo de ictericia se clasificó como grave, le realizaron un tratamiento con fototerapia por 8 días, esta es una terapia con luces especiales que le ayudaron a su cuerpo a cambiar la bilirrubina a una forma que la pudiera eliminar por medio de la orina. Mi bebé estuvo por más de una semana bajo estas luces solo con el pañal y un protector sobre sus ojos, todos los días le realizaron análisis de sangre para medir los niveles de bilirrubina, fueron días muy largos y solo la podía ver dos veces al día; dos horas en la mañana y dos horas en la tarde y como no presentaba mejoría me hablaron de realizarle una transfusión especial de sangre, pero afortunadamente no pasó a mayores y después de una larga semana al fin le dieron de alta.

Como lo mencionaba anteriormente la ictericia en recién nacidos es muy común, 3 de cada 5 bebés nacen con ictericia, pero siempre en el caso que sea, debes prestar toda tu atención, porque puede ser por muchas causas (incompatibilidad sanguínea, sangrado interno, un problema con el hígado o los glóbulos rojos de tu bebé, una condición genética, una infección o contusiones durante el parto).