niños deprimidos

Divorcio de los padres, episodio difícil para los niños

Divorcio de los padres, episodio difícil para los hijos. Aunque sea una decisión de mutuo acuerdo entre la pareja, este capítulo afecta afectiva y socialmente de los hijos, porque muchos padres se encierran en su duelo y pasan por alto las consecuencias y el dolor que pueden también sus hijos en ese momento. Por esta razón es importante hablar con ellos y aclararles que ellos no son culpables de los problemas y diferencias de los adultos, ya que en la mayoría de situaciones los hijos se sienten culpables del divorcio de sus padres; también es importante que sepan que aunque sus padres vivan en casas diferentes el amor por ellos no va a cambiar.

Por más triste que sea el divorcio, los padres deben tener en cuenta que esta decisión es como pareja, más no como padres y los hijos no pueden ser parte de un juego y/o manipulación para hacer sentir mal a la pareja o para lograr mostrar al otro como mal padre, por lo tanto, deben intentar ponerse de acuerdo y actuar como personas y padres responsables de hijos que necesitan una educación basada en valores. De igual forma, tampoco es sano deteriorar la imagen que tiene el hijo de sus padres, es importante ayudarlos a superar esta etapa poco convencional con mucho amor y mucho dialogo.

Se han realizado varios estudios de cómo podría llegar a ser el comportamiento de cada niño cuando sus padres se divorcian, pero no existe una conclusión unánime. Un estudio publicado por UNICEF señala que las consecuencias pueden ir de moderadas a graves, de transitorias a permanentes y pueden depender:

  • Del grado del conflicto previo, especialmente que se involucre o no a los hijos
  • Del ejercicio o no de la coparentalidad (crianza conjunta de los hijos)
  • De los efectos del deterioro económico y del estilo de vida que por lo general trae aparejado.

Las reacciones de los niños frente al divorcio de sus padres depende de diferentes factores: edad, explicaciones recibidas, continuidad de la relación con ambos progenitores, acuerdos o desacuerdos entre los padres, etc.

Posibles cambios en niños entre los 3 y 5 años

Es posible que los niños se sientan culpables de lo sucedido y les pregunten a sus padres si fue por qué ellos hicieron algo malo, al igual que esperen por varios años que sus padres vuelvan a reconciliarse.

  • Conductas regresivas como orinarse en la cama, succionar el pulgar, hablar como bebé o portarse mal.
  • Miedo ante el derrumbe de la estructura familiar.
  • Miedo a no ver más al padre que se va de la casa o a que el otro lo abandone.
  • Miedo a que los padres dejen de quererlo.
  • Miedo al rechazo.
  • Enojo, que manifiestan golpeando o rompiendo sus juguetes.
  • Tristeza, depresión, baja autoestima.
  • Se sienten responsables del divorcio: autoacusaciones, es bueno aclararles que ellos no son responsables del divorcio.
  • Usan la fantasía para negar lo que está sucediendo e imaginan que “sus padres se volverán a unir”.

En esta etapa, los padres ayudan cuando:

  • Les aseguran una y otra vez que los quieren y los querrán siempre. Hay que repetírselos y demostrarlo tantas veces como sea necesario.
  • Les aseguran que verán regularmente al padre que no convive con ellos (si efectivamente va a ser así)
  • Los escuchan, hay que permitirles expresar su tristeza y su enojo, apoyarlos y comprenderlos.
  • No hablan mal del otro padre en su presencia. Los niños reciben cómo dirigida hacia su propia persona cualquier apreciación negativa o injuriosa que recaiga sobre un progenitor.
  • No los usan como mensajeros, espías o rehenes.
  • No les piden información acerca de que cosas tienen o hacen en la otra casa.
  • No los involucran en las peleas.
  • Separan su rol de padres de su rol de ex cónyuges.
  • Explican los cambios de vivienda, visitas y demás que sucederán.

Posibles cambios en niños entre 6 a 8 años

Piensan que sus progenitores se volvieron locos, sienten miedo, angustia y desconcierto; están confundidos, tratan de comprender quienes son y a dónde pertenecen. Cuando los padres se divorcian, los niños se sienten solos, impotentes, profundamente tristes, pero también con rabia y enojo.

El aspecto menos diagnosticado del divorcio es la depresión en los niños. A menudo están tristes, distantes y esquivos, aunque les vaya bien en la escuela.

Los síntomas incluyen mal humor, enojo y peleas. Habitualmente estos síntomas no son considerados una evidencia de depresión pero generalmente los son. Cuando los niños se deprimen se vuelven irritables, contestan mal, no escuchan y hasta sobresaltan con exabruptos. Cuando la depresión no se detecta y no se orienta, estas conductas empeoran dejando perplejos y sin saber qué hacer a sus padres y a sus maestros.

A esta edad los niños:

  • Idealizan al padre ausente y agreden a aquél con el cual conviven.
  • Sienten que sus padres son egoístas por no haber conservado la familia.
  • Sienten que sus padres los han traicionado.
  • El miedo puede derivar en problemas de conducta.
  • Están preocupados por el padre que se va, no importa cómo haya sido su relación con él.
  • Sienten que no los quieren.
  • Sienten que el padre que se va de la casa los abandona deliberadamente.
  • No pueden usar la fantasía para negar como hacen los más pequeños, pero no son lo suficientemente maduros como para entender el proceso de duelo.
  • Anhelan volver a unir a sus padres.
  • Se distraen con facilidad, dificultades para concentrarse en el juego y en las tareas escolares.
  • Pueden convertirse en “cuidadores” de un padre (generalmente al que ven más sólo o más débil) o asumir un rol parental en el hogar.
  • Llanto fácil, pesadillas, dolor de panza o de cabeza.
  • Dicen que “todo está bien”, niegan la tristeza y la incomodidad o inventan historias sobre el padre ausente.
  • Pueden tornarse demandantes para compensar lo que les falta.
  • En los “divorcios destructivos” el miedo deriva en el desarrollo patrones de comportamiento perjudiciales a largo plazo: mentira, robo o agresión.
  • Tienen conductas manipuladoras y aprovechan las fisuras entre los adultos para satisfacer sus caprichos.