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El nacimiento de mi hija

Llegó el día del nacimiento de mi hija. Aún faltaban dos semanas para el día del parto, pero tenía un poco inflamados los pies, sin embargo no le presté atención, llegué a mi casa a descansar, me acosté y dormí muy bien. Cuando me desperté para irme a trabajar fui al baño y tenía un poco de flujo con sangre, acababa de expulsar el “tapón mucoso”.

El tapón mucoso´póeste es un poco de flujo mucoso y espeso que mantiene cerrado el cuello del útero durante los nueve meses de embarazo y este lo puedes expulsar en una sola vez o en forma de flujo vaginal intenso por varios días antes del parto.

Llamé a mi mamá para contarle y me dijo que me alistará para irnos a la clínica, pero la verdad yo no me sentía tan mal como para salir corriendo, así que me tomé mi tiempo; me bañé, desayuné y salimos para la clínica con la certeza de que regresaría a la casa a esperar las dos semanas que me hacían falta.

Cuando llegamos a la clínica sentí un leve dolor en la espalda similar al de un cólico menstrual, un poco más agudo, pero al instante desapareció, la verdad yo estaba muy tranquila, pasé mis papeles en la ventanilla y me senté a esperar que el ginecólogo me llamará. Cuando escuché mi nombre, entré al consultorio, me puse la bata para que el médico me examinara y me acosté en la camilla, no me veía los pies. El doctor empezó a examinarme y me dijo -tienes una enorme panza- puso suavemente sus manos sobre mi vientre y rompí fuente, me asusté, el doctor ni siquiera había empezado su examen y yo ya había empezado con mi trabajo de parto, continuo con la revisión y me dijo -tu bebé ya va a nacer- no me lo esperaba.

La enfermera me empezó a canalizar y llamó a mi mamá para que trajera la pañalera, pero esa maletica se había quedado en la casa, porque yo estaba segura que ese día aún no iba a nacer mi bebé y me llevaron a sala de parto hasta que mi papá llegó con la maleta, pero tanto fue la angustia de mis papás que no tardaron mucho tiempo en ir a recogerla.

Ya en la sala de trabajo, me encontré con muchas mamás que estaban desde el día anterior en trabajo de parto y en seguida comenzaron las contracciones, estas las empecé a sentir cada vez más fuerte.

Las contracciones se producen porque el útero es un músculo y este tiene un período de contracción y otro de relajación y al contraerse produce presión en la parte superior del útero hasta extenderse por todo el órgano empujando mi bebé hacia el canal cervical.

Ya eran las contracciones de parto, mi panza se endurecía y el dolor se intensificaba.

Minutos después el dolor y las contracciones se mezclaron con unas ganas terribles de orinar, las enfermeras me acercaron un pato pero me fue imposible y cada vez sentía más cerca el nacimiento de mi bebé, así que el doctor ordenó a la enfermera traer una sonda porque de lo contrario mi bebé no podría nacer, sentí algo de alivio después de este procedimiento, pero ya estaba en la etapa final, así que una enfermera se hizo a mi lado y empezó a darme las instrucciones para pujar correctamente. Intenté perder el control, pero me pidió que respirara profundo al principio de cada contracción, que contuviera la respiración y pujara, contrayendo los músculos abdominales tratando de hacer presión hacia abajo lo más que pudiera, hasta que después de tres o más intentos, a las 11:59 a.m. escuché el llanto de mi hija, enseguida me la acercaron un momento, toqué sus manos y sus pies, fue una mezcla entre llanto, risa, agradecimiento y felicidad.

Ser mamá es una experiencia única, por eso es importante en el momento del parto mantener la calma, seguir las instrucciones del médico y la enfermera, respirar correctamente y estar tranquila para percibir todas las señales del cuerpo para que todo salga mejor de lo que esperas.