mamá e hijo

Atesora cada minuto con tu hijo

Desde el instante en que quitaste las manos de tus ojos para ver el resultado de la prueba de embarazo, un hijo nos marca la vida para siempre.

Mi hija es el motor de mi vida, hoy ya son 8 años, 6 meses, 9 días y pensando en ella cerré los ojos para ver cada uno de los momentos que hemos vivido juntas… la prueba de embarazo, la primera ecografía, sus pataditas en mi panza, su nacimiento, su llanto, su sonrisa, sus primeras palabras, sus abrazos, sus besos, escucharla decir por primera vez mamá, sus primeros pasos, cuando cambió el pañal por panty y el biberón por un pocillo, sus vacunas, sus resfriados, nuestros paseos, el rodadero y el columpio en el parque, su dulce compañía en navidad, su primer día de colegio, su primera canción, sus primeras letras; sus cartas, tarjetas y dibujos (son muchos), su discurso el día del grado de preescolar (lloré de emoción), su primera carta al niño Dios, cuando le practicaron una biopsia de medula ósea para descartar una leucemia (Dios escuchó mis súplicas), cada uno de sus cumpleaños; su disfraz de jirafa, ángel, bailarina, enfermera, tinkerbell, minnie y princesa en Halloween; su pasión por el baile, la lectura, el cine, la música, su carita cuando se subió por primera vez en un avión, sus saltos de alegría cuando estuvo frente al mar por primera vez, los castillos de arena, dormir a su lado, jugar e inventarnos un juego, su malgenio, su ternura, sus gestos, sus buenas calificaciones, sus logros, sus ideas, sus historias, sus gustos, su comida favorita, sus preocupaciones, la cita con el optómetra (se ve hermosa con gafas), el control con el odontólogo, la visita del ratón Pérez (estamos esperando su quinta visita), las presentaciones en el colegio, sus cambios físicos (adora su cabello largo) y todos los sueños y experiencias que nos falta vivir.

Guarda en tu mente y en tu corazón como el tesoro más preciado cada instante que vives al lado de tus hijos y disfrútalo al máximo. El tiempo pasa volando y cuando menos pienses tu bebé te abrazará y su cabeza llegará a la altura de tus hombros o tendrás que dirigir la mirada hacia arriba, porque ya es más grande que tú.

“Un hijo es la experiencia más hermosa que nos puede pasar”.