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Actitudes de los padres que afectan a los niños

Actitudes de los padres que afectan a los niños. Todos queremos ser buenos padres apoyados en nuestras actitudes y buen ejemplo, pero a veces esto no se cumple por detalles que vemos como insignificantes y que terminan afectando a nuestros hijos. Estas actitudes incomodas para ellos les puede generar rabia, depresión, auto estima baja o problemas con las personas que los rodean.

No tener presente los sentimientos de nuestros hijos cuando ellos se sienten tristes, enfadados o con miedo y si por el contrario nos burlamos, nos reímos o los ignoramos, estamos minimizando sus sentimientos e inocentemente les estamos diciendo que su actitud no es adecuada. Es normal que tanto niños como adultos experimentemos diferentes sentimientos, pero esto no nos permite generar el vínculo de confianza y evita que seamos padres incondicionales.

No definir normas, si no las definimos, ni se las compartimos, ni se las explicamos a nuestros hijos, es muy difícil que ellos se comporten de la forma adecuada. Ellos interpretan las normas de acuerdo a lo que entienden. Recuerda que las pautas que les asignamos a nuestros hijos son las que le ayudan a diferenciar lo bueno de lo malo.

No compartas las preocupaciones con tus hijos, ellos absorben todas nuestras preocupaciones y se vuelven también parte de ellos, inconscientemente los forzamos a ser nuestros amigos y terapeutas, demuéstrales que puedes hacerle frente a los problemas. Se espontaneo y demuestra los sentimientos frente a tus hijos.

Hacer de tus hijos una réplica tuya, escogerle los amigos, validar la apariencia de nuestros hijos, desarrollar su forma de ser y sus pensamientos hace que ellos no puedan ser sí mismos, con esto solo generamos que ellos se vuelvan personas que siempre van a necesitar que le validen sus acciones para agradarle a las personas.

No dejar que los niños intenten resolver los problemas u obstáculos que le pone la vida, ya sea inconvenientes en el colegio o con los amigos les inhibe la madurez.

La sobre protección frente a un problema o emoción en nuestros hijos genera un auto estima alto, ellos se pueden confundir y pensar que por esto pueden pasar por encima de las personas, también se pueden frustrar cuando se den cuenta que no pueden conseguir lo que ellos quieren.